Los humanos crearon nuevos caminos para los parásitos

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Algunos científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) están investigando cómo la diseminación del parásito Trichinella spiralis por toda Europa, la parte norteña de África y las Américas fue facilitada por los viajes humanos y el transporte de animales.

T. spiralis se esconde en el tejido muscular de una variedad amplia de mamíferos, y puede infectar los humanos que comen carne contaminada con el parásito e insuficientemente cocinada.

Los científicos Ben Rosenthal, Dante Zarlenga y Detiger Dunams trabajan en el Laboratorio de Enfermedades Parasitarias Animales mantenido por el ARS en Beltsville, Maryland. Ellos usaron el ADN de Trichinella colectado de 28 países en cuatro continentes para evaluar los vínculos potenciales entre la distribución geográfica de los parásitos, la diversidad de especies, y sus huéspedes.

Con el tiempo, los rasgos genéticos de un patógeno pueden cambiar mientras el patógeno se extiende más allá de su área original y llega a ser aislado. Barreras geográficas previenen contacto entre las nuevas poblaciones, y estas barreras sostienen el desarrollo y mantenimiento de mutaciones genéticas únicas dentro de cada grupo.

Estas mutaciones, por su parte, pueden ser usadas para identificar los vínculos entre individuos en cada población. Las mutaciones también pueden ser comparadas con poblaciones que se han extendido a otras áreas.

Aunque se piensa que T. spiralis ha existido por lo menos 20 millones de años, la uniformidad relativa del ADN de muestras del parásito de Europa, la parte norteña de África y las Américas fue una sorpresa para los científicos. De hecho, análisis estadísticos agruparon todas las 44 muestras de todas las regiones evaluadas en un solo grupo “occidental” de T. spiralis, debido al alto grado de semejanzas genéticas.

Esta evidencia indica que los parásitos de T. spiralis encontrados en Europa se desarrollaron después de la domesticación del cerdo. Los colonizadores en camino al nuevo mundo y a otras partes viajaron con el cerdo para comida, y algunos de estos cerdos estaban infectados con T. spiralis.

El grupo concluyó que los viajes humanos eran la fuente principal de la diseminación de T. spiralis por todo el nuevo mundo. Ellos también creen que estos patrones de migración explican el alcance limitado de diversidad genética observado en los aislamientos europeos, africanos y americanos de T. spiralis.

Fuente: ARS es una agencia de investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU. Por Ann Perry

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